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Anton Schmid

“Mi querida Steffi: Te informo que mi veredicto ha sido dictado y debo partir de este mundo. Estoy sentenciado a muerte.” Con estas palabras Anton Schmid, sargento austriaco del ejército alemán, anuncia a su esposa que ha sido condenado. La historia comienza en 1941 cuando le asignan un grupo de judíos de Vilna para trabajos forzados. En el momento en el que sus superiores le piden que los explote laboralmente, él, en lugar de tratarlos como esclavos, les brinda buen trato y pronto recibe su confianza. Escucha sus historias y poco después es testigo de ejecuciones masivas, observa cómo matan a hombres, mujeres y niños. El corazón de Schmid no puede permanecer indiferente ante semejante atrocidad y decide hacer todo lo posible por salvar a cuantos judíos pueda. Para lograrlo les lleva clandestinamente víveres, medicinas y papeles de identificación falsos con los que pueden escapar. Escuchando la parte más humana de su ser, desobedece con valentía una ideología criminal, corre grandes peligros al esconder judíos en los sótanos de las casas que están bajo su vigilancia. También transporta a miembros de la resistencia hacia Varsovia para que alerten a la comunidad judía sobre las masacres. Incluso da refugio temporal, en su propia casa, a judíos que intentan huir a lugares más seguros. A inicios de 1942 es descubierto y capturado. Cuatro meses después es ejecutado. “Después de todo”, dice Anton Schmid en la misiva en la que se despide de su esposa, “sólo salvé a seres humanos. […] Yo siempre he hecho todo por los demás, también he sacrificado todo por los otros. […] Queridos míos, les pido de nuevo que me disculpen, no podía ser de otra  manera.”

La historia de Anton Schmid es hoy conocida gracias a todos aquellos a los que les salvó la vida. Es recordado como alguien que decidió resistir, como un soldado que dijo “no a la injusticia” y siguió sus más profundos valores, con plena consciencia de los enormes riesgos que implicaba. En honor a su invaluable valentía, y como una forma de recordar la historia de los que se apegaron a sus principios, una base militar lleva hoy su nombre en Alemania. Sus grandes acciones salvaron la vida de 250 judíos. En 1964 el Estado de Israel lo nombró como Justo entre las Naciones.