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Arzobispo Damaskinos Papandreou

Dimitrios Papandreou, mejor conocido como el Arzobispo Damaskinos, fue una de las pocas figuras religiosas que actuaron con valentía y que se apegaron a sus principios religiosos y humanos durante el Holocausto. A los 47 años, en 1938, fue nombrado arzobispo de Atenas, pero la dictadura griega forzó su salida. Años después, con la llegada de los alemanes, la dictadura que expulsó a Damaskinos cayó y él regresó a su puesto como líder espiritual de los griegos ortodoxos. De inmediato iniciaron sus conflictos con los nazis, llegando al extremo en 1943 cuando las deportaciones de judíos griegos dieron inicio. El arzobispo Damaskinos, en representación de la Iglesia Griega Ortodoxa, y miembros del mundo académico y empresarial griego, protestaron oficialmente contra la persecución criminal e injustificada, arriesgando con esto sus vidas. Las palabras de rechazo son un caso destacado y único: “Nuestra sagrada religión”, dice el documento, “no reconoce cualidades de inferioridad o superioridad basadas en la raza o en la religión (…) hoy estamos profundamente preocupados por el porvenir de 60 mil ciudadanos hermanos que son judíos”.

Damaskinos ordenó que todas las iglesias bajo su cargo entregaran certificados de bautismo a los judíos, lo que significaba su salvación. Los actos,  extremadamente arriesgados, de Damaskinos son una  muestra indiscutible de que el ejemplo salvador de la autoridad religiosa se refleja directamente en los actos de la población en general; como el jefe de la policía que emitió identificaciones falsas para los judíos y las cientos de familias que, alentadas por el documento de protesta, escondieron judíos en sus casas y los ayudaron a escapar. Para marzo de 1944 todos los judíos de Atenas estaban siendo deportados, los monasterios recibieron niños y se convirtieron en una escala segura para los perseguidos. Desgraciadamente, casi el 90% de los judíos griegos fueron exterminados, entre los pocos miles que lograron sobrevivir, la mayoría lo hizo gracias a las acciones que Damaskinos tomó como líder religioso al condenar las medidas de Hitler. Su valiente postura desencadenó que otros hicieran lo mismo salvando, de esta manera, miles de vidas.  Después de la guerra, Damaskinos continuó trabajando por la paz dentro de su país.