Chiune Sugihara fue un diplomático japonés ejemplar. En 1939 fue Vicecónsul de Japón en la capital de Lituania, país que un año después sería tomado por los soviéticos. Chiune Sugihara estaba preparando su salida cuando refugiados judíos polacos, así como judíos de Lituania, visitaron el consulado pidiendo entrevistarse con él. Tenían una petición desesperada: requerían visas de tránsito para poder atravesar la Unión Soviética con destino a Curazao, una pequeña isla al norte de Venezuela, para ese entonces colonia holandesa (Países Bajos), donde no era necesaria una visa para ingresar. La situación se tornó cada vez más desesperada, el diplomático pidió el permiso para tramitar las visas, pero la respuesta no llegaba y Chiune Sugihara decidió, por iniciativa propia y sin contar con la aprobación de sus superiores, tramitar visas que les permitían a los perseguidos estancias durante diez días en Japón o en la zona de China ocupada por este país. Nueve días después de su petición llegó la respuesta y, tal como lo suponía, era negativa. Pero la salvación ya estaba en marcha y él no pensaba detenerla. Sugihara era incansable; trabajaba 20 horas, produciendo en sólo un día el total de visas que su consulado otorgaba en un mes. Su gobierno le envió serias advertencias sobre las consecuencias de seguir otorgando visas, pero él sabía que era un asunto de vida o muerte y no se detuvo hasta el 4 de septiembre de 1940 cuando su consulado fue cerrado. Mientras partía siguió expidiendo visas desde el tren y las arrojaba por la ventana a la muchedumbre de refugiados. Ni él mismo supo a ciencia cierta cuántos documentos firmó, pero hoy se calcula que fueron alrededor de 10,000.
En 1947 regresó a su país y fue destituido del servicio diplomático por sus acciones ilegales de salvamento en Lituania. En 1984 fue reconocido por el gobierno de Israel como Justo entre las Naciones, dos años después falleció. En el 2006, 59 años después de que fue destituido y a 20 años de su muerte, la oficina de Asuntos Exteriores de Japón emitió un comunicado, reconociendo las “decisiones valientes y humanitarias” de Chiune Sugihara.