1941. Bulgaria se une a los paísesdel Eje. Poco a poco el fantasma del nazismo se cierne sobre los judíos búlgaros.
Bulgaria era sometida gradualmente a las leyes raciales de la Alemania nazi. Decenas de escritores, científicos, líderes políticos y líderes religiosos protestaron contra las leyes anti judías. Sin embargo, el gobierno búlgaro permanecía en silencio.
En 1943, a punto de comenzar las deportaciones de los judíos búlgaros, estalló la protesta de un hombre.
Se llamaba Dimitar Peshev y era el vicepresidente del parlamento.
Peshev no se opuso a las leyes raciales, ni se pronunció contra las deportaciones, hasta que recibió la visita desesperada de un grupo de personas. Entre ellos estaba un amigo de la infancia… un amigo judío.
Inspirado, en principio, por la obligación moral de rescatar a su amigo, Peshev comprendió que tenía en sus manos la vida de 50 mil judíos búlgaros.
Así que Peshev se dirigió inmediatamente al Ministerio del Interior y exigió, en medio de una acalorada discusión, que se cancelaran todas las deportaciones de judíos búlgaros.
De momento había frustrado el propósito de los nazis.
En los días siguientes, reunió las firmas de 42 miembros del parlamento para presentar una protesta ante el gobierno búlgaro en contra de la deportación de los judíos.
El Primer Ministro rechazó la protesta y Peshev fue removido de su cargo, pero su demanda prosperó en círculos políticos y clericales.
La sociedad búlgara implantó tal ambiente de protección y seguridad, que incluso muchos judíos se aventuraron a manifestarse.
Gracias a Dimitar Peshev y a las demandas de políticos, religiosos y civiles, el rey Boris III de Bulgaria revocó la orden de deportar a los judíos.
Después de la guerra, Dimitar Peshev fue llevado a juicio, acusado de actividades antisoviéticas y de haber ayudado a los judíos a cambio de dinero.
Después de un año en la cárcel, la corte lo liberó, una vez que fue demostrada su valiosa participación en la defensa de los judíos búlgaros.
Peshev pasó el resto de sus días en la miseria y en el olvido, excepto por algunos judíos búlgaros, quienes desde Israel, luego de emigrar a fines de los cuarenta, le enviaban dinero y se preocupaban por él.
Dimitar Peshev fue nombrado Justo entre las naciones por el gobierno de Israel en 1973.