Ísmail Necdet Kent
Durante la Segunda Guerra Mundial 18 diplomáticos turcos participaron de forma importante en las tareas de salvación de judíos. Entre los más notables casos de heroísmo se halla el de Ísmail Necdet Kent, quien, en calidad de cónsul de Turquía en Marsella, Francia, otorgó visas a judíos turcos que vivían en territorio francés. Entre 1941 y 1944, salvó la vida de decenas de judíos mediante la expedición de estos documentos, pero su valentía no sólo se redujo a firmar visas; existen testimonios de que cuando supo de la detención de 80 judíos turcos que vivían en Marsella, con el objetivo de deportarlos a Auschwitz, Necdet Kent fue de inmediato a la estación, donde se enfrentó con el comandante de la Gestapo y exigió la liberación de todos los prisioneros, argumentando que eran turcos. “No son turcos”, le dijo el comandante, “son sólo judíos.” Necdet Kent, furioso, en un acto de valentía y solidaridad humana, derribó a un guardia nazi que vigilaba el tren y abordó como si él mismo fuera otro detenido. Necdet Kent no se inmutó ni dudó por un segundo, aún sabiendo que su vida corría peligro. En la siguiente estación un auto lo esperaba para llevarlo a sus oficinas, las autoridades nazis le pidieron amplias disculpas por un supuesto mal entendido. Fue tan tenaz, que tras una larga discusión las autoridades nazis cedieron. “No podía ni siquiera considerar dejarlos allí”, comentó años después, mientras recordaba las miradas, los abrazos y las lágrimas de eterno agradecimiento. En una ocasión, cuando su hijo le preguntó por qué había arriesgado su vida por personas que no conocía, lo miró a los ojos y le respondió: “Lo hice porque era lo correcto.” Tras la guerra, Necdet Kent continuó su carrera diplomática. Fue, al lado de otros diplomáticos turcos, honrado en 2001 con la Medalla Suprema del Servicio Turco, así como con un reconocimiento especial por parte del gobierno de Israel por su valiente labor durante el Holocausto.