Marion van Binsbergen
Durante el Holocausto miles de personas ordinarias enfrentaron momentos decisivos. Momentos que llevaron a unos a convertirse en cómplices del terror y a otros a convertirse en testigos de los crímenes. Pero hubo también algunos que aprovecharon su momento decisivo para convertirse en héroes.
Ese fue el caso de Marion van Binsbergen.
Su historia de salvación comenzó una mañana mientras conducía una bicicleta por las calles de su natal Ámsterdam, en Holanda. Marion, con apenas veintidós años de edad, observó a un grupo de nazis arrojando niños judíos al interior de un camión. Sintió la impotencia de no poder salvarlos y en ese momento decidió que haría todo lo que estuviera en sus manos para ayudar a otros judíos.
Marion comenzó por buscar refugio para los judíos, especialmente para los niños. Incluso escondió a muchos de ellos en su propia casa. Además, consiguió identificaciones falsas para proteger a varios refugiados. A otros los ayudó a salir del país.
Una madrugada tocaron a la puerta de su casa, se trataba de un policía en busca de judíos. Marion lo dejó pasar y cuando lo vio acercarse al cuarto donde estaban los niños, lo mató. “Era él o los niños, así que le disparé”, confesó, aun perturbada, años después.
Marion salvó aproximadamente a 150 judíos, en su mayoría niños, de una muerte casi segura.
Al terminar la guerra, Marion se mudó a Estados Unidos, donde se dedicó a enseñar el Holocausto a las nuevas generaciones.
En 1981 el Estado de Israel reconoció a Marion Van Binsbergen como Justa entre las Naciones.