Yvonne Nevejean
Yvonne Nevejean fue una de esas personas cuya bondad no tiene límites. Desde su juventud participaba en la Agencia Nacional para la Infancia, en Bélgica, ayudando a niños de la calle, otorgándoles educación, hogar y comida. En 1942, cuando los nazis iniciaron la deportación de judíos belgas, estableció contacto con el Comité para la Defensa de Judíos en Bélgica y, sin pedir permiso a sus superiores, inició de inmediato el rescate de niños judíos que habían sido separados de sus padres. Las casas hogar de su organización estaban repartidas por todo el país, así que ella, junto con los miembros de su organización, se hicieron cargo de las miles de peticiones de ayuda.
Pero asumir tan enorme responsabilidad no resultó simple; el dinero disponible de la resistencia judía no era suficiente para alimentar a tantas personas o desplazar, clandestinamente, a tantos niños, así que Yvonne Nevejean se vio obligada a ir en busca de recursos económicos. Con su perseverancia, entrega y poder de convencimiento recaudó el dinero necesario en bancos y el gobierno belga en el exilio. Mientras tramitaba documentos falsos de identidad, se las ingenió para encontrar más escondites y tramitar más cartillas de racionamiento, con las cuales podía obtener comida. Familias belgas junto con instituciones católicas le ayudaron mucho en esta tarea.
La Gestapo no tardó en dar con ella. Capturaron a algunos de sus colaboradores, pero estos arrestos no procedieron ya que fueron enfrentados legalmente por Yvonne Nevejean junto con la ayuda de belgas prominentes.
En los albergues todos los niños recibían un beso de buenas noches antes de dormir. Darles un techo y comida no era la única misión de Yvonne Nevejean, quien siempre manifestó que proporcionarles amor era su principal tarea. Tras el paso de los años estos niños la recordarían como una madre con quien se podían sentir tranquilos y seguros.
Se calcula que las acciones de esta valiente mujer salvaron la vida de 4 mil niños judíos que se conocen como “los niños de Yvonne”. Su historia se encuentra como uno de los ejemplos más notables de resistencia frente a las fuerzas nazis. Tras la guerra, la heroína Yvonne Nevejean fue reconocida por el gobierno belga, y en 1965 el gobierno de Israel la nombró Justa entre las naciones.